domingo, 17 de abril de 2016

Deseo definitivo

vomitado un martes 16 de febrero

No fue mi intención escribirlo acá, sin embargo todavía no encuentro la forma precisa de escribirlo en el cielo o en la luna o en el mar o en el estómago de alguna vaca santafesina

realmente

aun así quiero que lo sepas. Sos mi lucha y sos mi renuncia. Sos especial y sos envidia. Sos la calma que me precede. La humedad en la sequía. La humildad en la avaricia. El alba que acaricia al ciego. La dulzura en el limón. Mi reacción de Maillard. My wonderland. La paciencia del tiempo. La imperfección perfecta. La paradoja más bonita. Mi camino más hermoso. La canción de los oídos sordos. El amante de la brisa nocturna. El rocío en el desierto. La primera flor de primavera y la última gota de lluvia de verano. La mañana de navidad. La hora que le falta al reloj. La falta en la sobra. La búsqueda incesante. La armonía en la obra cúlmine. El acorde que nadie descubrió.  La persistencia en el vuelo de un colibrí. La libertad del pájaro. Mi falta de concentración y la del piso que te sostiene. La vanidad del recluso. La mueca del incipiente. La sombra del sonido. La revolución del sedentario. La plusvalía de mi veneración. La carcajada de la Mona Lisa. El celo de la venus de Milo. La sonrisa de un ángel. La modestia de la belleza. El antónimo de mis sinónimos. El diccionario de mis sentidos. Mi oclusión menos presuntuosa. Un habano con el Che. Un champagne con madame Bovary. Una entrevista con Julio. Mi orgullo. Mi noche. Mi hogar. 




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