las moscas quieren salir a las trompadas
las ventanas cerradas
el flash, un humor
dos
al menos un amanecer
debería cautivar
por lo menos una vez
y tapemoslo
En la campiña sentada está mi abuela luciana
Que aunque está vieja y cansada tempranito se levanta
Justo al cantío de un gallo y al toque de mi guitarra
Ella se viste de blanco pa´ la faena del día.
Y antes de coger la calle pa´ casa de sus vecinos
Le pone un vaso de agua al ángel de su marido
Y pa´ que nada le falte en el transcurso del día
Saca su pañuelo rojo y un poco de agua bendita.
supongo que ese hombre, que pisaba con desdén su orgullo planchado sobre la pared, explícito de su cordura respetuosa humilde y graciosa, no era mas que una diapositiva neutral de un sueño de otoño en un rancho del campo del dolor y el placer-.